El Hueco

Aquí hay nada

Una calle muda

medio alumbrada por la luna

Ni fantasmas, ni ruidos, ni futuro.

La noche es un viejo barco a la deriva por donde sólo el vacío se pasea.

Tiembla el silencio y las sombras se retuercen en este pozo en que he caído

Y mi acongojado corazón no se acostumbra

sino que siente el rasguño de lo ausente y de lo ido.

Un viejo demonio me persigue

Una callada espera

La misma pena y la misma lágrima podrida en el mismo negro aire sin orillas.

Aquí no hay nadie. Sólo el destino.

Sólo una antigua sombra colgada en un ropero.

Un hueco frío.


© Ernesto Langer Moreno
Literatura chilena en internet