EL VIENTO CALIENTE DE LA NOCHE EN EL PARQUE DE LA LAGUNA
No te preocupes -me dijo-. Las respuestas que buscas, Están. Todo lo que no se ha pensado y no se ha escrito Sobre Dios y su divino poder: se pensará, se escribirá. Luego le pregunté si lo tendría que inventar yo, Pero entonces su rostro se desvaneció en la laguna Y nunca más las aguas dibujaron su boca maravillosa Ni brillaron como sus dientes o la luz de sus ojos. La noche cayó de bruces sobre el parque y la tarde. Me di cuenta que podía ver sin abrir los ojos, Y no los abrí nunca más, y cuando por las noches Los patos de la laguna alzan su pesado vuelo sonoro, Pienso cosas que me hubiese gustado habérselas dicho. No sé si la muerte en un parque sucio de Colonia Será menos digna que otras muertes imaginadas Pero busco este lugar y el viento caliente de la noche, Para escuchar la sentencia: Soy la misma, pero otra, No la que conociste, sino otra, la que no olvidarás. Cuando escucho a Brahms y pienso en Alemania, Pienso en ti y en una tarde que no se repetirá.
© C. Briones